Formación e inserción laboral / 03/05/2019

Sin palos en las ruedas

Publicado por: Stephen Burgen

Los riders, jóvenes que realizan entregas a domicilio en bici o moto, se han organizado para acabar con la precariedad que afecta al sector

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Foto: Lionel Martínez /Flickr

El mercado laboral español es cada día más precario. Desde las reformas laborales del PP en 2012, más del 90% de los puestos de trabajo creados han sido contratos a tiempo parcial o a corto plazo. Incluso las ocupaciones tradicionalmente mal pagadas, como las camareras de piso, están siendo subcontratadas. Los derechos y condiciones de las personas trabajadoras se están deteriorando, mientras que los empleadores se lavan las manos de cualquier responsabilidad por las personas que trabajan para ellos.

Gran parte de esto permanece oculto a la vista, pero quizás la cara más visible de la precariedad son los riders, los hombres y mujeres jóvenes en bicicletas y motocicletas que realizan entregas a domicilio. La mayoría trabaja para las dos compañías más grandes, pero el salario es muy bajo, a menudo por debajo del salario mínimo, y las condiciones son tan pobres que un grupo de riders de Barcelona ha establecido una cooperativa, Mensakas, con el objetivo de ganar un salario digno y prestar un servicio socialmente responsable.

Ser autónomo, flexible y no tener seguro

“Las empresas exigen darte de alta de autónomo, pero te conviertes en un falso autónomo“, dice Nuria, una socia de la cooperativa. “Al final realmente el horario no es flexible porque funciona según un algoritmo. Este algoritmo tiene la cantidad de pedidos que rechazas y la valoración de los clientes. El algoritmo es la principal muestra de que eres falso autónomo porque el volumen baja según los pedidos que rechazas. Cuando salen los horarios, tienes menos repartos que los que tenías anteriormente. También tienes que trabajar los fines de semana y si no los trabajas también te perjudica el algoritmo.”

“El otro factor es la asignación de horas para que no puedas conectarte cuando quieras,” dice su compañero Oriol. “La empresa, dentro de tu disponibilidad, te asigna los pedidos. Está a su juicio. Las empresas de entregas a domicilio tienen una métrica de todos sus riders -de si te presentas o cancelas-, y según esta métrica, el rider tiene un ranking y las horas se asignan de acuerdo a este ranking.”

Oriol enfatiza que, aunque la empresa no acepta ninguna responsabilidad por los riders, “cuando vas al restaurante tienes que decir de qué empresa de entrega a domicilio vienes y cuando lo das al cliente se lo vuelves a comentar. Entonces esta empresa cobra del restaurante y del cliente final pero se queda con una parte importante del fruto del trabajo de los riders. Pero, en cambio, no se responsabiliza en caso de que tengas un accidente de tráfico o si mueres.”

Además, los riders deben pagar la cuota de autónomos. “Cuanto más alta es la cuota de autónomos, más horas tienes que hacer” explica Núria. “Cada seis meses sube la cuota de autónomos. Tienes que trabajar muchísimas horas para compensar esta cuota de autónomos, y si no, sigues trabajando para pagar impuestos. Además tienes que pagar si se te estropea la bici, pagas las datos del móvil, no tienes derecho a vacaciones, no tienes paro. Ellos no asumen ningún gasto. ”

Una solución para luchar contra la precariedad

Antes de formar la cooperativa intentaron aseverar sus derechos laborales. “Constituimos una sección sindical, lo comunicamos a las empresas de entrega a domicilio y ellos respondieron que no reconocían a la sección sindical porque no éramos trabajadores,” dice Oriol.

Fue entonces cuando presentaron la plataforma Riders por Derechos que se convirtió en un espacio de encuentro entre todos los repartidores. Mediante la plataforma se han canalizado algunos conflictos y luchas y plantearon hacer una cooperativa para hacer frente a la precariedad.

 

 

 

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Con la propuesta de Mensakas pretenden descartar esta precariedad en el sector. “La idea es tener puestos de trabajos dignos, tener nómina por el régimen general y todo lo que ello implica. Ahora planteamos una jornada mínima de 20 horas semanales y la cooperativa es una empresa que paga la seguridad social de los socios”, explica Oriol, que añade: “Mensakas no va sólo de derechos laborales sino de una economía social y responsable. Queremos ser una alternativa a nivel de derechos laborales y sociales.”

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Ha trabajado 16 años como periodista en Barcelona, primero de corresponsal en España de 'The Times' y ahora como colaborador de 'The Guardian'. También trabaja de voluntario para Cáritas y Esperança, un grupo que suministra comida a las personas sin techo.

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