El encuentro de 60 voluntarios y voluntarias de Cáritas del arciprestazgo del Maresme, celebrado el pasado 4 de julio en el Santuario de la Mare de Déu de la Cisa, puso de manifiesto una realidad a menudo invisible: el voluntariado sigue siendo una de las grandes fortalezas de nuestra comarca

En un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, la soledad no deseada o las situaciones de precariedad que afectan a muchas personas, el compromiso voluntario es mucho más que una ayuda puntual. Es una forma de construir comunidad, generar vínculos y recordar que nadie debería quedarse atrás.
La jornada permitió trabajar los retos del futuro Plan Estratégico del Voluntariado 2026-2030 de Cáritas. Entre las principales conclusiones destacaron la necesidad de reforzar los espacios de encuentro entre voluntarios, facilitar la participación de jóvenes y personas en activo mediante modelos más flexibles y seguir fortaleciendo el sentimiento de comunidad entre las distintas Cáritas del territorio.
Otro de los retos que se puso sobre la mesa es la necesidad de llegar a nuevos públicos. El voluntariado solo tendrá futuro si es capaz de conectar con personas de diferentes edades, realidades y sensibilidades. Para lograrlo, es necesario explicar mejor lo que se hace, dar visibilidad a las historias de compromiso que existen en toda la comarca y aprovechar todas las vías de comunicación posibles, tanto las tradicionales como las digitales.

Con frecuencia, la labor de los voluntarios se desarrolla de manera discreta, lejos de los focos. Sin embargo, compartir experiencias y dar a conocer los proyectos no es una cuestión de protagonismo, sino una forma de sensibilizar a la ciudadanía y despertar nuevas vocaciones de compromiso. Cuando una comunidad conoce el valor de la acción voluntaria, aumentan las oportunidades de sumar nuevas manos y nuevas miradas.
El encuentro de la Cisa demostró que el voluntariado en el Maresme está vivo, comprometido y con ganas de seguir creciendo. Cuando las personas se encuentran, comparten experiencias y trabajan juntas, nacen nuevas ideas y nuevas oportunidades para transformar la realidad. Y eso es, precisamente, lo que necesita hoy nuestra comarca: más comunidad, más participación y más voluntariado.


