Sin hogar y vivienda / Opinión / 09/11/2020

El sinhogarismo a ojos de una niña

Publicado por: Fina Contreras

Caminando por el barrio, mi hija y yo cruzarnos con una señora que vive en la calle. Mi hija me preguntó: “Mamá, donde duerme esta señora?”. Le contesté: “En esta portería, en este cajero, en este banco…, son muchas las personas que no tienen un hogar donde dormir.

Es difícil explicar a una niña de 8 años los motivos que te llevan a vivir en la calle: una enfermedad, un hecho traumático, perder un familiar, perder el trabajo, no tener dinero para pagar los gastos del hogar, un desahucio, el colapso de los servicios sociales, un precio de alquiler inalcanzable, etc.

Las personas sinhogar no son solo las que duermen en la calle, sino también las que se alojan en albergues, en recursos de reinserción penitenciaria, en pisos para jóvenes ex tutelados, en proyectos para mujeres en situación de violencia de género, en pensiones, en habitaciones realquiladas, compartiendo piso con muchas personas o en pisos que no reúnen las mínimas condiciones para vivir. Son tantas las personas que hoy sufren exclusión residencial que no me atreví a explicarle la magnitud del problema.

Sí que le expliqué lo que se pierde cuando no tienes un hogar. No tener un hogar implica desprotección, falta de autoestima y de autorrealización. Supone no tener acceso a derechos fundamentales: trabajo, educación, vivienda, participación, o simplemente tener un lugar donde reposar. En definitiva, la pérdida de una vivienda supone una vulneración de derechos humanos fundamentales.

Mi hija guardó silencio, y acto seguido dijo: “¿Y cuándo hemos estado en casa confinados, ellos donde estaban?”. Ahora era yo la que guardaba silencio. ¿Cómo podía explicarle que, cuando todo el mundo nos decía “Quédate en casa”, “Yo me quedo en casa” o “Todo irá bien”, cerca de 1.000 personas de Barcelona no tenían un hogar donde protegerse? ¿Qué fue el Ayuntamiento de Barcelona, ​​con el apoyo de las entidades sociales, quien activó cerca de 700 plazas para estas personas? ¿Qué muchos profesionales y entidades no se quedaban en casa teletrabajando, sino que estaban haciendo un servicio esencial por las calles y plazas de la ciudad?

No sé si me entendió, pero ojalá no se le olvide y pueda mirar a todas las personas que duermen en la calle desde el respeto y solidaridad. Ojalá la sociedad sea capaz de ver con la mirada de esperanza de una niña, con la voluntad de reconstruir y tejer un modelo inclusivo para toda la población. Y, ojalá, todas las ciudades tengan la voluntad de reconocer a sus ciudadanos, sean como sean y vivan donde vivan.

No dejemos que las personas sin hogar queden fuera.

Ha un donativo

Responsable del programa de sin hogar y vivienda de Cáritas Diocesana de Barcelona.

Deja una respuesta

Apúntate a nuestra newsletter
imatge de tancament

Ayúdanos a ayudar

Haz un donativo
Simple Share Buttons