Sin hogar y vivienda / 14/11/2019

El problema crónico de la vivienda en Barcelona

Publicado por: Joan Montblanc

El último informe de Cáritas de diciembre de 2018 ‘El hogar es la clave’, constata que el 36% de la población de la diócesis de Barcelona se encuentra afectada por la exclusión residencial por falta de una vivienda digna y adecuada. Lejos de ser una problemática limitada a nuestros días, la vulneración de este derecho elemental ha sido una constante histórica, y Cáritas en sus 75 años ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a tratar de aportar soluciones para resolver las necesidades de las personas afectadas y de los numerosos problemas sociales que se derivan. Un repaso por la documentación del Archivo nos permite conocer algunas de las actuaciones que se emprendieron desde los primeros años.

 

Los inicios de Cáritas coincidieron con las duras condiciones de posguerra donde el problema estructural de la vivienda se vio especialmente agravado por las diversas oleadas migratorias que desde muchas partes del estado empezaron a llegar a la diócesis. Uno de los primeros servicios que funcionó en Cáritas a partir de octubre de 1945, la Asesoría Jurídica, en su primera memoria constataba como la mayoría de las consultas estaban relacionadas con personas que se habían dirigido a Cáritas para solucionar problemas con contratos de arrendamiento o se encontraban inmersas en procesos de desahucio. La misma urgencia se desprende cuando repasamos los datos de las dos primeras décadas del servicio de permanencia, denominación del actual servicio de acogida, que primeramente funcionó en el arzobispado y a partir de la mitad de los años cincuenta, a las actuales oficinas de Plaça Nova.

En aquellos años, alrededor de todas las ciudades se fueron consolidando barrios con graves deficiencias urbanísticas y sociales con núcleos de viviendas carecidas de las más elementales condiciones y dónde en pocos metros cuadrados se podían amontonar varias familias. El endémico fenómeno del chabolismo se multiplicó de una forma nunca vista y se sumó a la creciente degradación de las condiciones de numerosas viviendas en el interior de los cascos urbanos en los barrios más empobrecidos.

El año 1957 la Semana del Suburbio, organizada a Barcelona por Cáritas a demanda del obispado, fue una de las primeras iniciativas para visualizar la magnitud del problema con una diagnosis que cifraba el alcance al área metropolitana de estas zonas suburbials “habitadas por 177.000 personas, de las que 66.000 viven en 12.494 barracas y semibarracas, 46.298 en bloqueas aislados de viviendas, en 6.477 pisos, y el resto, unas 63.000 personas, en zonas más o menos urbanizadas”.

La carencia de una vivienda digna repercute directamente en otras muchas situaciones de vulnerabilidad que se retroalimentan y llevan a cronificar muchos de los problemas estructurales de la sociedad. A partir de la solución de los mismos es como se han ido conformando los ejes principales sobre los que se ha dirigido históricamente la acción de Cáritas: migración, paro, necesidades básicas, infancia, gente mayor, salud, etc.

No nos tiene que extrañar que el Secretariado de Suburbios, que nació a partir de aquella semana, fuera el embrión desde donde se creó el Departamento Social de Cáritas que se desarrollaría a partir de la década de los sesenta. La apuesta por la actuación especializada de las primeras trabajadoras sociales en colaboración con padres de las parroquias en estos barrios y el impulso de los centros sociales como principales herramientas de desarrollo comunitario, protagonizaron una nueva concepción de la acción social que cambiaría los aspectos más asistencialistas por una nueva práctica de promoción comunitaria.

Chabolismo, desahucios y catástrofes
En los informes trimestrales que enviaban las trabajadoras sociales desde los barrios donde actuaban, en algunas zonas en una soledad absoluta, nos dibuja la situación dramática en que sobrevivían centenares de familias. Los estudios que se elaboraban desde la sección de estudios de Acción Social para detectar previamente los problemas sobre los qué había que incidir representan una radiografía exhaustiva de estas zonas depauperadas. La realidad de las barracas que afectó miles de familias supuso un enorme problema por las autoridades del régimen franquista. Las soluciones puramente represivas con el desmantelamiento de muchos núcleos comportaron que durante más de una década el estadio de Montjuic y los espacios de la antigua exposición universal, como los pabellones de Bélgica y la antigua prisión del Palau de Misiones, se empezaran a utilizar como lugar donde alojar a centenares de familias expulsadas.

 

La situación de estas se agravó todavía más cuando miles de personas se vieron afectadas por la trágica riada de septiembre de 1962 que arrasó las zonas más humildes del Vallès y el área metropolitana con un balance que se calcula en unas 700 víctimas mortales, así como otros posteriores que fueron sucediéndose con los años. La acción de Cáritas se concentró en estos espacios de una forma destacada. Numerosos informes nos documentan las gestiones para solucionar de forma inmediata las necesidades más urgentes de los que habían perdido el poco que tenían y la tramitación posterior de concesiones de créditos o ayudas a antiguos barraquistes para acceder a las viviendas en nuevos barrios de promoción social que se empezaron a construir : Santo Cosme del Prat, Pomar de Badalona, Cinco Roses de Santo Boi, La Mina y la Catalana de San Adrià, Las Arenas de Terrassa, etc. El objetivo de encontrar soluciones en el grave problema de la vivienda supuso la creación el 1970 de una entidad filial como lo Servicio de Accesión a la Vivienda (SAV).

También a través del Ventanal, que se inició el 1963 en las páginas de varios periódicos, podemos constatar como las demandas de ayuda para resolver este problema continuaron siendo prioritarias. Un estudio de Cáritas del año 1977 con el clarificador título “El problema de la vivienda desde el Ventanal de la Caridad” constataba que más de un tercio de las demandas provenían de familias de Barcelona y el área metropolitana que se encontraban en situación de desahucios, al no haber podido afrontar el pago del alquiler. Este hecho era consecuencia o evolucionaba hacia otros problemas como la falta de trabajo y conflictos laborales, pensiones insuficientes y falta de coberturas sociales, problemáticas familiares, endeudamientos, desarraigo y marginación, escolarización y alimentación de los hijos, etc. Tal como sucede hoy en día, el hogar ha sido históricamente la clave desde donde se explican buena parte de los problemas que sufre la sociedad.

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Técnico del archivo histórico de Cáritas Barcelona.

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