Opinión / 04/11/2019

Sigamos diciendo basta al sinhogarismo

Publicado por: Ferran Moreno

Este 2019 celebramos el 27 aniversario de la campaña «Nadie sin Hogar». Es una celebración agridulce, ya que nos hubiera gustado finalizar esta campaña diciendo que se ha conseguido erradicar el sinhogarismo en Barcelona. Desafortunadamente, no ha sido así, ya que todavía hay más de 1.000 personas que diariamente duermen en las calles y plazas de nuestra ciudad.

Imagen: El sinhogarismo visto por el dibujante Nando

 

Lejos de desanimarnos, el aumento del sensellararisme nos impulsa a trabajar tanto o más que el primer día. Desde los inicios, defendemos que todo el mundo tiene derecho a un hogar, y cada vez son más las personas, colectivos y administraciones que constatan el problema. El aumento de los precios del alquiler ha situado la dificultad de acceder a una vivienda asequible como un problema común, que no solo afecta a las personas más vulnerables, sino que impacta a buena parte de la ciudadanía. En este sentido, la frontera entre los que no tienen un hogar y los que la tienen cada vez es más permeable.

Por otro lado, nos preocupa que las personas que duermen en la calle sean cada vez más jóvenes. La juventud es víctima de una sociedad que tiene el deber de protegerlos, pero que solo les ha mostrado un mundo donde todo era posible. Están más formados que nunca, saben utilizar las nuevas tecnologías de manera instintiva y tienen muchas ilusiones y retos por conseguir. Desgraciadamente, casi un 40% de los jóvenes aún se encuentran en paro, y aquellos que trabajan lo hacen en trabajos mal pagados, temporales y precarias, víctimas de un mundo hecho por los grandes que no funciona.

La situación demuestra que vivimos en una sociedad donde los derechos más fundamentales no están garantizados. El papel lo aguanta todo, pero las administraciones no garantizan los derechos que se recogen en la legislación vigente. ¿Tenemos derechos? Podemos decir que sí, el problema es que no los podemos vivir con plenitud. Hay voluntad política para poner a las personas en el centro de las políticas sociales, y hacer una legislación que no expulse a las personas de su casa, sino que garantice que puedan vivir y la puedan pagar.

Desde Cáritas, continuaremos potenciando el acompañamiento en derechos y denunciando las causas injustas. Hay que enfatizar, amar, y vivir como propias las situaciones de las personas que más sufren, porque formamos parte de una única familia: la humana.

Nadie sin hogar es posible. ¿Nos ponemos a ello?

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Técnico del programa de sin hogar y vivienda de Cáritas Diocesana de Barcelona.

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