Con motivo de su 30 aniversario, el centro de día Folre alerta de la necesidad de ampliar servicios para hacer frente al sinhogarismo en Badalona

El centro de día Folre celebra este año su 30 aniversario como referente en la acogida y el acompañamiento de personas en situación de sinhogarismo en Badalona. A pesar de su trayectoria consolidada, el proyecto afronta hoy un reto importante: dar respuesta a una demanda creciente de personas en situación de sinhogarismo. Desde el Programa de Inclusión Bisbe Carrera existe la voluntad de acompañar a más personas y ampliar la respuesta del proyecto, siempre con el apoyo y la cooperación de las administraciones públicas.
Impulsado en alianza por la Fundación Privada Llegat Roca i Pi, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y Cáritas Diocesana de Barcelona, Folre ofrece un espacio digno, seguro y de descanso donde las personas pueden cubrir las necesidades básicas e iniciar procesos de recuperación personal y de autonomía.
Actualmente, el centro atiende a una media de 40 personas cada día, sin un tiempo máximo de estancia, ya que cada persona sigue su propio proceso, que habitualmente se alarga alrededor de un año. Durante 2025, hasta 250 personas han pasado por el proyecto, una cifra que convive con listas de espera y pone de manifiesto la necesidad de reforzar la atención al sinhogarismo en la ciudad.

El centro dispone de una sala polivalente que favorece la convivencia, servicio de desayuno, duchas, lavandería, ropero, consigna para guardar pertenencias o cargar el teléfono móvil, así como un espacio de información y asesoramiento social. Todo ello con el objetivo de que las personas dispongan de un lugar seguro donde sentirse escuchadas y respetadas.
Tal como explica Mar Alsamora, responsable de Acción Social de la Fundación Roca i Pi, “en Folre ponemos a las personas en el centro, adaptando el acompañamiento al momento vital y al ritmo de cada persona. No trabajamos con itinerarios cerrados, sino con procesos que respetan la singularidad de cada persona”. Alsamora ha subrayado que “Folre no es solo un espacio donde cubrir necesidades básicas, sino una puerta de entrada a procesos de recuperación personal, autonomía y reconstrucción de vínculos sociales”.
Seguidamente, Salvador Maneu, director de San Juan de Dios Servicios Sociales Barcelona, ha afirmado que “Folre es un legado colectivo, un proyecto que ha calado hondo y que quiere ser de la ciudad de Badalona y para la gente de Badalona”. Maneu ha destacado que el centro es fruto de una alianza cívica, eclesial y público-social, y ha remarcado que es una respuesta para las personas que atraviesan momentos difíciles. “Folre es dignidad”, ha dicho.

Durante el acto conmemorativo del 30 aniversario, los asistentes han podido visitar el centro guiados por Eduard Rafel, director del Programa de Inclusión Bisbe Carrera. A la visita se han sumado Eva Guillén, quinta teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Badalona, y Mònica Martínez Bravo, consejera de Derechos Sociales e Inclusión de la Generalitat de Catalunya.
Guillén ha querido poner en valor los treinta años del proyecto Folre, destacando que ha sido y es un pilar de la dignidad humana. “Queremos que este proyecto continúe siendo un referente, y nos sumamos a esta necesidad de ampliar el proyecto para acompañar y ofrecer oportunidades a más personas de Badalona”, ha afirmado.
La consejera Martínez Bravo también ha dado apoyo a la ampliación del proyecto, indicando que cuando hay movimientos que quieren deshumanizar a las personas, hay que aferrarse a la esperanza, ya que todos y todas somos seres humanos. “Es un orgullo tener proyectos como estos en Badalona, en Catalunya. Es necesario que la política reivindique que toda vida es necesaria, apostar por una política humana y humanista”, ha defendido.

Un proyecto con raíces comunitarias
Folre nació hace 30 años a partir del impulso de un grupo de jóvenes voluntarios de la Parroquia de Sant Josep de Badalona que querían ofrecer una respuesta a las personas que dormían en la calle. En sus inicios, el proyecto funcionaba en una pequeña estancia parroquial, y una de las primeras acciones fue el reparto de bocadillos.
“Éramos seis jóvenes de cuatro parroquias de Badalona, con mucha ilusión y una voluntad de ayudar totalmente altruista”, ha recordado Xavier Oncins, consejero de Cáritas Diocesana de Barcelona y uno de los impulsores del proyecto. Oncins ha explicado que el nombre Folre se escogió porque, como en un castell, es la piña que refuerza y permite que la torre suba hasta tocar el cielo. “Esta es la esencia del centro: sostener a las personas para que puedan reconstruir su vida”.

Trabajo en red y mirada de futuro
A pesar de su consolidación, Folre se encuentra hoy con listas de espera que evidencian la necesidad de ampliar recursos y reforzar la respuesta al sinhogarismo en la ciudad. “Tenemos la voluntad de hacer crecer el proyecto y llegar a más personas, pero es necesario hacerlo con la complicidad, el apoyo y la cooperación del Ayuntamiento y la Generalitat”, ha afirmado Maneu.
Treinta años después, Folre continúa siendo una pieza clave de la red social de Badalona, un espacio de apoyo y transformación que permite a muchas personas sin hogar recuperar derechos, recuperar fuerzas y volver a empezar.

