Josep, cocinero y voluntario del centro El Caliu, destaca que “ser voluntario le aporta mucha alegría”

Josep pasa buena parte del día en la cocina del centro de acogida El Caliu, en el barrio de Horta-Guinardó. Se encarga de preparar bocadillos para personas que viven en la calle y que a menudo no disponen de lo más esencial. Su labor se centra en garantizar que todo el mundo pueda comer de acuerdo con sus necesidades.
Su voluntariado transcurre entre la cocina y el comedor, en contacto directo con las personas atendidas. Más allá de asegurar las comidas, su día a día está marcado por la relación y el trato cercano. Josep conoce a muchas de las personas por su nombre, y algunas lo buscan nada más llegar al centro.
Antes de incorporarse a El Caliu, Josep había trabajado como cocinero en restaurantes de lujo. Con la jubilación, decidió poner su experiencia al servicio de otra realidad. “Pensé que, después de tantos años en restaurantes de lujo, quería pasar al otro lado”, explica. La decisión llegó a raíz del contacto con una vecina del barrio que ya hacía voluntariado en el centro y lo animó a sumarse.
Según manifiesta, el cambio ha sido significativo. El voluntariado le ha permitido conocer realidades muy distintas de las que había vivido hasta entonces. “Es muy gratificante, porque ves la diferencia entre la gente que lo tiene todo y la gente que no tiene nada”, afirma.
Para él, la actitud es clave en la acogida. “A las personas que sufren tanto no puedes negarles nunca las cosas”, dice, refiriéndose a peticiones tan básicas como un bocadillo o un café. Considera que el centro es un espacio donde hay que estar disponible y mostrar respeto, tanto hacia las personas atendidas como hacia el resto de voluntarios.

Actualmente, colabora varios días a la semana, compartiendo turnos con otras personas voluntarias del servicio de cocina. Aunque admite que no siempre llega con el mejor ánimo, asegura que la experiencia acaba siendo reparadora. “A veces vengo un poco cargado, pero me voy con una alegría diferente. Pienso que ha sido un buen día”.
La trayectoria de Josep muestra cómo el voluntariado puede dar continuidad a una vida profesional y, al mismo tiempo, tener un impacto directo en el día a día de muchas personas. En el centro de acogida El Caliu, el objetivo es siempre el mismo, garantizar una comida digna y un espacio de acogida a personas que lo han perdido todo.

