Personas mayores / 11/12/2017

Hacerse compañía la una a la otra

Publicado por: Jordi Julià Sala-Bellsolell

Victoria y Pepita son compañeras de piso desde hace un año y medio. Viven en la Rambla del Raval, en un piso compartido de Cáritas Diocesana de Barcelona, y esta Navidad han querido abrirnos las puertas de su casa

La Pepita i l'Antònia són persones grans ateses per Càritas

Victoria es de Badalona y siempre vivió en casa los padres. Cuando los padres y la hermana murieron, el propietario le rescindió el contrato, y Victoria no tuvo más remedio que irse de casa. En el caso de Pepita, vivía de realquiler en una habitación de la Ronda Sant Antoni, y cuando la inquilina del piso murió la propietaria también le rescindió el contrato y tuvo que dejar la habitación donde vivía. A pesar de que fueron situaciones difíciles, las dos dicen que gracias a Cáritas ahora no les falta de nada, y pasando un rato con ellas hemos podido comprobar cómo desprenden un positivismo envidiable.

Pepita es hija de Sant Romà d’Abella, un pueblecito de unos sesenta habitados situado en la comarca del Pallars Jussà (Lleida). La primera vez que viajó a Barcelona se quedó maravillada por la ciudad, y decidió venirse a vivir. «Vine a Barcelona de joven con mi padre, y después de ver la ciudad le dije que yo me quedaba aquí«, afirma convencida. Desde entonces ha vivido en Barcelona, ​​y a pesar de las dificultades que ha tenido a lo largo de la vida, cree que no se puede quejar. «Hace nueve años que vivo en este piso compartido. Preferiría vivir sola, pero todas las compañeras del piso nos respetamos y convivimos correctamente«, explica. En este piso de la Rambla del Raval comparten vida cuatro mujeres, y aunque la convivencia es buena, Pepita y Victoria dicen que a veces se necesitan normas y horarios para que cada una pueda desarrollar su vida de la manera más autónoma posible. «Una de las normas que tenemos marcadas es que no pueden entrar hombres en el piso, y usted debe ser de los primeros que entra», dicen entre risas.

Por su parte, Victoria nos cuenta que hace un año y medio que vive en el piso compartido, y que le gusta vivir acompañada. «Soy hija de Badalona, ​​y después de cuidar durante muchos años a mis padres y a mi hermana, tuve que marcharme de mi casa.» La vida de Victoria no ha sido sencilla. Ha trabajado toda la vida, pero admite que siempre han sido trabajos temporales. Cuando sus padres se enfermaron, ella se hizo cargo hasta que murieron, y seguidamente se vio obligada a cuidar de su hermana, que estaba enferma. «Cuando tienes pocos recursos, tienes que hacerte cargo de muchas cosas, y el tiempo que tienes que dedicar no te lo valora nadie», admite Victoria.

Tanto Pepita como Victoria cuentan con unos ingresos que rondan los 500 €, y esta frágil situación conlleva que no puedan gastar demasiado. «Piensas que nunca deberás pedir ayuda de entidades sociales como Cáritas, que a ti no te pasará – dicen – pero ahora vemos que a todos nos puede pasar».

La Pepita i l'Antònia són persones grans ateses per Càritas

Durante la semana las visita Sara, una trabajadora familiar que los martes y jueves se encuentra con ellas para ver cómo están y si puede ayudarlas en algo. «Sara es muy maja, siempre nos pregunta cómo ha ido la semana y si necesitamos algo», dicen. Victoria nos dice que, en su caso, Sara la acompaña al médico en muchas ocasiones. «Hace un año y medio que vivo aquí, y cómo puede pensar, Barcelona no me la conozco tan bien como Badalona», dice. Cuando Victoria debe trasladarse fuera del Raval, Pepita la acompaña por la ciudad, y de esta manera se ayudan en todo lo que pueden. «Nos hacemos compañía la una a la otra«, afirman.

Sobre sus aficiones, Victoria dice que cada semana va al Casal Tarradellas situado en la Plaza de las Caramelles del barrio del Raval. Al casal va algunas tardes, y allí se encuentra con el resto de compañeros con los que celebra comidas, meriendas e incluso hace alguna excursión. Pepita dice que ella tiene que estar pendiente de su madre, ya que es muy grande y vive en una residencia de Tremp. Cuando puede planificarse, Pepita pasa unos días en la capital del Pallars Jussà para hacerle compañía. Además, las dos intentan asistir a todos los actos que el Programa de Mayores de Cáritas Diocesana de Barcelona organiza, y no quieren perderse la fiesta de los Mayores o las Vacaciones de la Tercera Edad que cada verano se celebra en Vic.

Les preguntamos sobre los deseos de esta Navidad. Ambas coinciden en que lo más importante es tener salud. En el caso de Pepita, añade que ella querrá pasar los días de Navidad con su madre, y Victoria dice que no quiere perderse la fiesta de Navidad de Cáritas.

El deseo de Cáritas para esta Navidad es poder seguir ayudando a personas como Pepita y Victoria, personas que tienen esperanza en continuar este camino y mirar al futuro con optimismo.

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Politólogo especializado en Comunicación Política y Social. Trabajando para sensibilizar y denunciar desde el Área de Comunicación y Relaciones Institucionales de Cáritas Diocesana de Barcelona. Dando voz a las personas vulnerables podremos construir una sociedad más justa.

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