Formación e inserción laboral / 26/01/2018

La calidad humana de nuestra sociedad

Publicado por: Míriam Feu

En palabras del sociólogo Zygmunt Bauman, la calidad humana de una sociedad se debería medir por el nivel de vida de sus miembros más vulnerables. ¿Qué podemos decir sobre estos colectivos en la actualidad?

Podemos decir que todavía hay más de 1,6 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en Cataluña, es decir, el 22,5 % de la población. Aunque esta cifra se había acercado a los 2 millones en los años más duros de crisis, el tener un quinto de la población en situación de vulnerabilidad, es inaceptable.

Más en el caso de algunos colectivos como los hogares con hijos dependientes en riesgo de pobreza o exclusión social, que representan el 30,7 %. De hecho, el estudio de la Fundació Foessa del año pasado ya alertaba de que la pobreza se hereda: ocho de cada diez niños pobres hoy lo serán en el futuro.

Panorama estatal

España destinó un 1,3 % del PIB a la protección de las familias más vulnerables, porcentaje que lo sitúa prácticamente a la cola de los países europeos que le dedican cerca del 3 % (Francia, Sueca y Reino Unido) o incluso más (Dinamarca, Noruega y Alemania). En cambio, España,encabeza en abandono prematuro de los estudios, con el 19 % de los jóvenes de entre 18 y 24 años.

La precariedad laboral es un fenómeno cada vez más presente en todas las capas de la sociedad, aunque afecta en función de las redes familiares y sociales. Todavía hay una tasa de paro del 12,5 %, con 476.000 personas que buscan trabajo y no lo encuentran. Y, 382.000 personas con empleo, pero continúan por debajo del umbral de la pobreza.

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La supuesta “recuperación” del empleo del 2017 se ha dado en detrimento de su calidad: con contratos de duración muy breve, con jornadas muy reducidas y, por lo tanto, con sueldos muy bajos.

Mayor exclusión social

La exclusión se da también por unas prestaciones sociales insuficientes en cobertura. Por ejemplo, solo un 27 % de las personas en paro reciben una prestación por desempleo, y en cantidad, y con requisitos de acceso difíciles de cumplir. En general, se observa la falta de políticas sociales y de prestaciones que aseguren los mínimos vitales a personas que necesitan una atención especial. Un paso adelante ha sido la aprobación de la renta garantizada de ciudadanía.

El acceso a una vivienda digna es una gran dificultad más que en un derecho, con medio millón de hogares en riesgo de pobreza energética o con problemas para pagar los gastos de la vivienda. Hoy, más de tres mil personas se encuentran en exclusión extrema en Barcelona,  duermen en la calle o en centros residenciales y pisos de entidades sociales o en asentamientos informales.

Sin vivienda, sin hogar

La falta de viviendas de alquiler social y los precios elevados de los alquileres e, incluso, de las habitaciones realquiladas, impide que la vivienda sea un hogar, un espacio de construcción de la identidad como personas y como familias.

Derecho a una infancia con igualdad de oportunidades, derecho a un trabajo decente, derecho a unos ingresos que garanticen el mínimo vital y derecho a una vivienda digna, son algunas medidas de nuestra calidad humana como sociedad.

 

 

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Economista. Responsable del departamento de Análisis Social e Incidencia de Cáritas Diocesana de Barcelona.

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