Acogida y acompañamiento / Opinión / 21/07/2020

Cuidemos a quien cuida

Publicado por: Joan Bas

La emergencia generada por la COVID-19 ha puesto en primera línea a todo el personal sanitario y hospitalario. Su entrega, esfuerzo y dedicación al cuidado de las personas que enfermaban ha generado la solidaridad y el reconocimiento del conjunto de la ciudadanía

Desde los dispositivos sanitarios, se han organizado servicios de ayuda emocional para cuidar el malestar provocado por la intensidad de su trabajo. Los servicios sociales, la sociedad civil y grupos de voluntarios también han puesto su grano de arena en atender a las personas afectadas por esta crisis, y se han entregado desde el primer momento para tratar de paliar y cubrir las necesidades básicas de estas personas.

Cáritas Barcelona ha estado desde el principio entre estos servicios, y las personas trabajadoras y voluntarias de la entidad han dado lo mejor de sí para estar junto a los más vulnerables. En la mayoría de los casos, este esfuerzo se ha realizado en situación de confinamiento domiciliario, pero también desde comedores o almacenes, entre otros. Han sido meses de jornadas interminables, tratando de conciliar la vida laboral y familiar. Sufriendo por la salud de personas cercanas que enfermaban, por la situación desesperada que se estaba viviendo y escuchando historias dramáticas día tras día.

Éramos conscientes del sufrimiento emocional que suponía esta situación. Por este motivo, el equipo psicológico de Cáritas recibió el encargo de acompañar a las personas que trabajan con nosotros. Se crearon dos grupos virtuales, llamados espacios de escucha emocional.

Uno de ellos estuvo dirigido al personal de recepción y administración. Eran los encargados de recibir la avalancha de llamadas del call center, y no estaban tan acostumbrados a escuchar el sufrimiento de las personas de manera tan directa. En este espacio participaron 14 personas de forma voluntaria, explicando la angustia que les había supuesto la situación. Pusimos nombre a las emociones compartiéndolas, y se generó un clima de pacificación y contención de la problemática.

El segundo espacio estuvo dirigido a trabajadoras familiares del Servicio de Atención al Hogar (SALL). Participaron 10 profesionales que hacían el seguimiento de personas mayores de forma telemática o visitando domicilios. Aparecieron emociones como el miedo a enfermar, pero también el miedo a contagiar. Tratamos el duelo generado por la muerte de alguna de las personas a quienes visitaban, y cómo gestionar el sufrimiento de las personas mayores, que se tenían que quedar confinadas en su casa.

Estas dos experiencias remarcan una vez más lo que se quiere expresar desde el título. Cuidémonos, y cuidemos también a quien cuida.

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Psicólogo de Cáritas Diocesana de Barcelona

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