Institucional / 29/06/2020

Cáritas constata los efectos que ha dejado la COVID-19: 1 de cada 4 hogares atendidas por Cáritas Diocesana de Barcelona no dispone de ningún ingreso

Publicado por: Cáritas Diocesana de Barcelona

Los servicios de primera respuesta a la COVID-19 de Cáritas Barcelona atienden 10.710 personas entre mayo y abril de 2020, el doble que el mismo período del año pasado.

  • Las Cáritas Parroquiales y Arciprestales han atendido 39.855 personas durante el mismo periodo
  • Más del 50% de estos hogares se acercan por primera vez a Cáritas, o vuelven después de no necesitar el acompañamiento de la entidad desde hace años
  • Se multiplican x3 las ayudas económicas por alimentos (311.657€) y x2 las de vivienda (446.741€)
  • Cáritas remarca el encaje del Ingreso Mínimo Vital y la Renta Garantizada de Ciudadanía. «Hay que aprovechar el IMV y que la inversión en RGC que se haga desde la Generalidad de Cataluña se destine a ampliar la cobertura o la cantidad«, afirmó el director de Cáritas Diocesana de Barcelona, Salvador Busquets

«Constatamos que esta crisis es mucho más extensa e intensa que la de 2008. Absolutamente todos los sectores económicos se han visto afectados, y debemos ser capaces de llegar a acuerdos políticos en materia social para paliar sus efectos. No podemos aplicar las mismas recetas que en 2008″. Así de contundente se ha mostrado el director de Cáritas Diocesana de Barcelona, Salvador Busquets durante la rueda de prensa que la entidad ha llevado a cabo de manera telemática para presentar la memoria de 2019 y explicar la respuesta de Cáritas Barcelona a la grave crisis social y económica producida a raíz de la COVID-19.

En presencia del Cardenal Arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas Diocesana de Barcelona, Mons. Juan José Omella, Salvador Busquets ha alertado de que la COVID-19 ha supuesto un frenazo de la economía sin precedentes, acompañada de una fuerte caída del empleo. Busquets ha indicado que la crisis provocada por la COVID-19 no es igual para todos, y que las personas más vulnerables están sufriendo más las consecuencias, aumentando las desigualdades.

El director de Cáritas Barcelona ha recordado que en el último informe FOESSA ya alertaba de que en Catalunya había 1,5 millones de personas en situación de exclusión social, y que, si no hay una respuesta clara y decidida por parte de las administraciones, es posible que una buena parte del millón más de personas que se encontraban en situación de precariedad terminen cayendo en situación de exclusión social. «La crisis de la COVID-19 nos deja una realidad fragmentada. Las personas no solo sufren pérdidas económicas, laborales o materiales, sino que pierden las posibilidades de salir adelante», ha indicado Busquets.

En este contexto, el director de la entidad social de la Iglesia Católica ha explicado que los servicios de primera respuesta a la COVID -19 de Cáritas Barcelona han atendido 10.710 personas entre abril y mayo de 2020, casi el doble que el mismo período del año pasado. Asimismo, se ha puesto en valor la labor de las Cáritas Parroquiales y Arciprestales, que han atendido 39.855 personas durante el mismo periodo.

«Más del 50% de estos hogares se acercan por primera vez a Cáritas, o vuelven después de no necesitar el acompañamiento de la entidad desde hace años. Son familias que nunca nos habían pedido ayuda, y que tras agotar los pocos ahorros que tenían y recurrir a familiares o amigos, se han visto en la necesidad de llamar a nuestra puerta», ha explicado Salvador Busquets.

Cáritas Diocesana de Barcelona ha tenido que adaptar su acción social en pocas semanas, centrándose en aquellos programas de primera respuesta a la COVID-19. Durante los dos meses de confinamiento, la entidad ha multiplicado x3 las ayudas económicas por alimentos (311.657€) y x2 las destinadas a garantizar la vivienda, sobre todo pagando el realquiler de habitaciones (446.741€).

«Venimos de una crisis social no resuelta»

Seguidamente, ha sido el turno de Miriam Feu, responsable de análisis social e incidencia de Cáritas Diocesana de Barcelona. Feu ha iniciado su intervención desgranando los datos de la acción social de Cáritas Barcelona durante el 2019, remarcando que ya veníamos de una crisis social no resuelta. «La COVID-19 solo ha agravado la débil situación en que ya nos encontrábamos».

El año 2019 todavía estábamos lejos de superar la situación de crisis social, a pesar de los seis años de recuperación económica. Los hogares atendidos durante el 2019 aumentaron un 26% respecto a 2018, situándose en 16.638 (32.729 personas). Además, las Cáritas parroquiales y arciprestales atendieron 20.693 hogares durante 2019.

En vivienda, Feu ha recordado la complicada situación de la diócesis, indicando que las familias y personas solas atendidas sin un hogar digno (habitaciones de realquiler, acogidos con familiares o amigos, acogidos en entidades sociales, ocupando o sin vivienda) por Cáritas Barcelona pasaron del 59% (2018) al 66% (2019). Asimismo, en el ámbito laboral aumentaron un 5% las personas atendidas en situación de desempleo o que trabajaban en la economía sumergida, pasando del 83% al 88%. Solo un 9% de las personas atendidas por Cáritas Barcelona durante 2019 tenía trabajo, pero siempre precario (contratos de pocas horas, sueldos bajos, elevada temporalidad o parcialidad involuntaria).

En cuanto a la memoria de 2019, Feu ha querido concluir destacando el aumento exponencial de las personas en situación irregular atendidas por Cáritas Barcelona, pasando de un 34% (2018) a un 44% (2019) respecto del total de personas atendidas. «La mayoría de estas personas huyen de situaciones de conflicto en sus países de origen, principalmente Honduras, Colombia, Perú y Venezuela, y aquí han encontrado una situación que no esperaban, truncando sus expectativas de futuro», ha indicado la responsable de análisis social e incidencia.

Cáritas Diocesana de Barcelona durante la COVID-19

Siguiendo con la explicación inicial del director de Cáritas Barcelona, Feu ha querido incidir en la acción de Cáritas Diocesana de Barcelona durante los meses de abril y mayo. Feu ha explicado que la irrupción de la crisis sanitaria de la COVID-19 ha implicado un cambio en la acción de Cáritas Diocesana de Barcelona, orientándose a dar respuesta a la situación de emergencia social. En estos dos meses, se han reforzado los puntos de distribución de alimentos en especie y se han abierto nuevos para responder al aumento exponencial de la demanda (actualmente hay 87 en activo).

Asimismo, se han reforzado los 7 comedores sociales donde se entregan pícnics. Feu ha detallado que la mayoría de estos puntos de distribución de alimentos funcionan gracias a la colaboración de los voluntarios, imprescindibles para dar respuesta a una situación sin precedentes. Desde el inicio del estado de alarma, 340 voluntarios nuevos menores de 65 años se han sumado a la labor social de Cáritas Barcelona.

Para finalizar su intervención, Miriam Feu ha expuesto algunos de los datos del estudio «Primer impacto de la crisis de la COVID-19 en las familias atendidas por Cáritas Diocesana de Barcelona». Esta encuesta realizada entre el 18 y el 25 de mayo con la participación de 475 hogares atendidos por Cáritas Diocesana de Barcelona muestra que 1 de cada 4 hogares atendidos no tiene ingresos, mientras que antes de la COVID-19 no llegaban a 1 de cada 10 hogares atendidos. Asimismo, un 41% de las personas han reducido el gasto en alimentación y un 24% de los hogares ha dejado de comprar medicamentos. Las personas con algún tipo de contrato han visto reducidos sus ingresos un 42% y los que trabajan en la economía informal un 73%. Finalmente, 2 de cada 5 hogares han admitido que no pueden hacer frente a los gastos de vivienda.

Medidas para afrontar la crisis de la COVID-19

El director de Cáritas Diocesana de Barcelona ha remarcado que hay que fortalecer las políticas públicas, dando valor al papel de las administraciones como garantes de los derechos humanos básicos fundamentales para todas las personas. Para ello, Cáritas Diocesana de Barcelona ha hecho las siguientes demandas a la administración pública, entre otras:

Garantía de ingresos mínimos: Hay que trabajar en el encaje del Ingreso Mínimo Vital y la Renta Garantizada de Ciudadanía, aprovechando esta nueva prestación estatal para que la RGC se destine a ampliar la cobertura hacia colectivos que actualmente no tienen acceso, como las personas en situación administrativa irregular, personas sin hogar o jóvenes que se quedan sin la tutela de la administración a partir de los 18 años.

Garantizar el derecho a la vivienda: Es necesario un parque de vivienda pública de alquiler y un presupuesto adecuado en ayudas al alquiler (aumentar el presupuesto de la GENCAT los 100 millones a 160) Además, es necesario que todos los municipios permitan el empadronamiento sin domicilio fijo, tanto a personas sin hogar como personas que viven en habitaciones de realquiler.

Somos Iglesia

Finalmente, Mons. Juan José Omella, Cardenal Arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha sido el encargado de concluir la rueda de prensa. Omella ha destacado que la Iglesia, desde siempre, trabaja para ayudar a quienes lo necesitan, y que, en esta situación de emergencia, ha estado más activa que nunca.

«Cáritas son las ramas que dan sombra, comida y esperanza a muchas personas». Asimismo, Omella ha dicho que los 7.387 socios y donantes, los 2.705 voluntarios, y los profesionales son las raíces de este árbol que simboliza la Iglesia, y que, sin ellos, nada de esto podría florecer. Finalmente, ha recordado que este domingo 14 de junio habrá la colecta extraordinaria de Parroquias en favor de Cáritas Diocesana de Barcelona. «Ayudémoslos, ayúdales, y que puedan continuar a sólo 2 metros de los que más lo necesitan».

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Cáritas es una entidad sin ánimo de lucro de la Iglesia católica. Nuestra misión es acoger y acompañar a las personas en situación de pobreza y exclusión social, para que sean protagonistas de su desarrollo integral, desde el compromiso de la comunidad cristiana. Los tres objetivos de Cáritas son promover, orientar y coordinar la acción social; sensibilizar a la sociedad y denunciar situaciones de injusticia social. Queremos construir un mundo donde los bienes de la Tierra sean compartidos por toda la humanidad desde la dignidad de la persona, desde el trabajo por la justicia social y desde la solidaridad y el compartir fraterno.

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