El proyecto ‘Tastets de vida’ ofrece salidas culturales, cada 15 días, a sus participantes para que disfruten de un momento de ocio y diversión en grupo.
“Con estas excursiones, me olvido por unos momentos de mi situación y, cuando se acaban, me vuelvo a poner la mochila a la espalda”. Este testigo capta la esencia del proyecto Tastets de vida, que se puso en marcha en abril, y pretende que sus participantes puedan disfrutar de momentos de ocio junto con otras personas de la zona pastoral 4 que se encuentran en situaciones difíciles. Desde abril, se han hecho numerosas salidas culturales -el Liceu, el Palau de la Música … – y aún quedan un par más, al Museo de les Aigües de Cornellá y a la biblioteca de la zona. Este jueves, el grupo de Tastets de Vida pudo visitar el Pueblo Español y quedó impresionado por las construcciones arquitectónicas.
Desconexión temporal
Junto con un voluntario, los participantes cruzaron la puerta de entrada del Pueblo Español con mucha ilusión. Algunos ya habían estado, otros era la primera vez que visitaban este rincón de Barcelona. Todos, sin embargo, quedaron maravillados por los diferentes espacios y aquellos que habían estado explicaban a otros de donde eran las construcciones que iban fotografiando. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando vieron un taller artesanal de vidrio. A pesar del calor, uno de los vidrieros modelaba el vidrio y, otro, le añadía los pequeños detalles. Así, recordaron que ayudándose unos a otros podían llegar muy lejos.
Tastets de vida es eso: desconectar, cada 15 días, para pasar un buen rato juntos, para conocer y visitar lugares emblemáticos de la ciudad. En estas salidas, los/las trabajadores/as sociales pueden analizar cómo son las personas en un ámbito de relación social y conocer algunos detalles de su vida que quizás no se habían detectado previamente. En definitiva, se trata de un proyecto que apuesta por el ocio como herramienta de relación grupal y como liberación de la situación personal.