{"id":8518,"date":"2019-10-06T14:26:26","date_gmt":"2019-10-06T12:26:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/?p=8518"},"modified":"2019-10-17T16:32:39","modified_gmt":"2019-10-17T14:32:39","slug":"el-trato-a-y-con-la-gente-mayor-algunas-reflexiones-desde-la-etica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/es\/opinion\/el-trato-a-y-con-la-gente-mayor-algunas-reflexiones-desde-la-etica\/","title":{"rendered":"El trato &#8216;a&#8217; y &#8216;con&#8217; la gente mayor: algunas reflexiones desde la \u00e9tica"},"content":{"rendered":"<p>Bego\u00f1a Roman, doctorada en filosof\u00eda, considera que &#8220;la condici\u00f3n humana es fr\u00e1gil, finita: envejece, sufre, enferma, muere; s\u00ed, y eso mismo es la condici\u00f3n de posibilidad de la responsabilidad, de sostener al otro, demostrando as\u00ed nuestra humanidad&#8221;<\/p>\n<figure id=\"attachment_8515\" aria-describedby=\"caption-attachment-8515\" style=\"width: 680px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8515\" src=\"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2019\/10\/gent_gran_soledat_caritas_barcelona.jpg\" alt=\"gent_gran_soledat_caritas_barcelona\" width=\"680\" height=\"453\" srcset=\"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2019\/10\/gent_gran_soledat_caritas_barcelona.jpg 680w, https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2019\/10\/gent_gran_soledat_caritas_barcelona-300x200.jpg 300w, https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2019\/10\/gent_gran_soledat_caritas_barcelona-600x400.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8515\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Marc Bartomeus<\/figcaption><\/figure>\n<p>En 50 a\u00f1os el mundo ha visto cambios que, en absoluto, son superficiales ni menores. Gracias a la tecnolog\u00eda, los avances en el mundo sanitario, en el acceso a servicios p\u00fablicos, etc., Espa\u00f1a ha llegado a ser el pa\u00eds m\u00e1s longevo del mundo, despu\u00e9s de Jap\u00f3n. Si mantenemos la unidad familiar protectora, la dieta abundante de frutas y verduras, y la vida cotidiana activa f\u00edsica y socialmente, seremos en 2040 el pa\u00eds m\u00e1s longevo. Sin embargo, es precisamente en el \u00e1mbito \u00e9tico y social donde las cosas no han cambiado para tan bien. <strong>La esperanza de vida est\u00e1 en 84 a\u00f1os, pero la percepci\u00f3n de su calidad se acaba a los 67.<\/strong> Y es que muchas personas han llegado a ser muy mayores, con alto grado dependencia; otros, a pesar que contin\u00faan biol\u00f3gicamente, ven deteriorarse la memoria, y con ella, su vida biogr\u00e1fica.<\/p>\n<p><strong>Ser mayor, \u00bfqui\u00e9n lo quiere?<\/strong><\/p>\n<p>Hay hoy una especie de violencia estructural hacia la edad. Todo el mundo quiere llegar a ser mayor a pesar de que nadie quiere serlo.\u00a0<strong>La nuestra es una sociedad de <em>happycracia<\/em> que pretende negar los 4 jinetes del apocalipsis (muerte, enfermedad, sufrimiento envejecimiento)<\/strong>. Muchas personas mayores se sienten solas, sienten que molestan, sienten que deben ser aut\u00f3nomas siempre y, si no lo son, fingirlo. Por otro lado, si se encuentran bien, deben hacer cosas (envejecimiento activo), ayudar con los nietos, o ser como j\u00f3venes. Por todo ello, muchas de ellas sufren depresi\u00f3n, exclusi\u00f3n social y edadismo, que es la homogeneizaci\u00f3n y estigmatizaci\u00f3n por raz\u00f3n de edad.<\/p>\n<p>Se puede tener un envejecimiento de calidad de vida, y as\u00ed se facilitar\u00e1 que se llegue en muy buenas condiciones. Pero aquellos que no, aquellos que dependen, no se les debe hacer sentir como una carga o como una condici\u00f3n vergonzosa o lamentable. <strong>El envejecimiento no es s\u00f3lo p\u00e9rdida progresivas de fuerzas, sino tambi\u00e9n acumulaci\u00f3n de vivencias, conciencia de haber hecho el recorrido, una vida singular, \u00fanica, porque no hay dos iguales<\/strong>.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n a la dependencia es una cuesti\u00f3n p\u00fablica, no s\u00f3lo del estado, ni de la familia, ni de la suerte de cu\u00e1n unida \u00e9sta est\u00e1 o cu\u00e1nto patrimonio tenga. Una persona mayor con alta dependencia no deber\u00eda expropiar la vida a otra, que ha sido la forma en que se ha resuelto la cuesti\u00f3n, a saber, con la opresi\u00f3n de la mujer. <strong>Nuestra sociedad no tiene resuelta la importante cuesti\u00f3n del cuidado: como mucho, trata las personas mayores (bien o mal) pero no trata tanto con ellas.<\/strong> El modelo centrado en la persona no s\u00f3lo es asistencial, es un modelo de vida que, m\u00e1s all\u00e1 de tratar a las personas, trata con ellas de forma cotidiana, inclusiva y amable.<\/p>\n<p><strong>Las personas, en el centro<\/strong><\/p>\n<p>Tenemos que hacer un pensamiento profundo y replantear los modos habituales de tratar la vida a lo largo de sus ciclos. Habr\u00eda que centrarse en la persona y su circunstancia, en sus cosas concretas y cotidianas, no s\u00f3lo en atenci\u00f3n sanitaria de calidad. As\u00ed, por ejemplo, el espacio p\u00fablico debe ser transitable para personas con movilidad reducida y a su ritmo. Deben tener percepci\u00f3n de seguridad en casa y en el barrio, y no tener que cambiar de casa y de paisajes que no encontramos la manera de adaptar al entorno a sus necesidades. Este cambio de mirada (respeto es mirada atenta) deja de centrarse en el capital, el consumo, en lo productivo y desde una noci\u00f3n de historia lineal de crecimiento, y se centra en la vida y necesidad de las personas, animales pol\u00edticos que razonamos y hablamos, que nos educamos con cuentos que son historias. El tiempo de la vida es c\u00edclico: unos vienen, otros se van. <strong>C\u00f3mo tratamos a la gente mayor habla del tipo de cultura que estamos generando y en que nos convertimos<\/strong>.<\/p>\n<p>Lo que siempre queremos <strong>todas las personas universalmente, sobre todo cuando m\u00e1s lo necesitamos, es el tacto y contacto humanos<\/strong>: saber que se est\u00e1 y que quien nos acompa\u00f1a es un sujeto que nos conoce y reconoce. Las m\u00e1quinas podr\u00e1n asistir en las tareas de los cuidados (magn\u00edfico que un robot pueda dar de comer y nos duche), pero no podr\u00e1n suplir la presencia de otra persona que nos mira atentamente (respeto), y abarca, comprende.<\/p>\n<p><strong>La condici\u00f3n humana es fr\u00e1gil, finita: envejece, sufre, enferma, muere; s\u00ed, y eso mismo es la condici\u00f3n de posibilidad de la responsabilidad, de sostener al otro, demostrando as\u00ed nuestra humanidad.<\/strong> El nivel de justicia y calidad moral de un pa\u00eds se pone a prueba en la calidad del trato <em>a<\/em> y <em>con<\/em> su gente mayor: <strong>no hay justicia completa sin amor caritativo<\/strong>, dar por gratitud. Gracias C\u00e1ritas Barcelona por estar estos 75 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bego\u00f1a Roman, doctorada en filosof\u00eda, considera que &#8220;la condici\u00f3n humana es fr\u00e1gil, finita: envejece, sufre, enferma, muere; s\u00ed, y eso mismo es la condici\u00f3n de posibilidad de la responsabilidad, de sostener al otro, demostrando as\u00ed nuestra humanidad&#8221; En 50 a\u00f1os el mundo ha visto cambios que, en absoluto, son superficiales ni menores. 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