{"id":5385,"date":"2017-10-10T09:55:11","date_gmt":"2017-10-10T07:55:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/?p=5385\/"},"modified":"2017-10-10T09:55:11","modified_gmt":"2017-10-10T07:55:11","slug":"el-trabajo-decente-el-antidoto-para-con-la-precariedad-laboral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/es\/opinion\/el-trabajo-decente-el-antidoto-para-con-la-precariedad-laboral\/","title":{"rendered":"El trabajo decente, el ant\u00eddoto para con la precariedad laboral"},"content":{"rendered":"<p>El D\u00eda Mundial por el Trabajo Decente es un momento oportuno para reflexionar sobre un mercado de trabajo cambiante que se ve inevitablemente afectado por la ruptura del estado de bienestar. El concepto de trabajo decente evoluciona en un momento donde los puestos de trabajo, sus condiciones y las desigualdades se encuentran m\u00e1s polarizadas que nunca, y precisamente por eso es necesario analizar los motivos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5382 aligncenter\" src=\"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/10\/Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas-1024x427.jpg\" alt=\"Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas\" width=\"722\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/10\/Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas-1024x427.jpg 1024w, https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/10\/Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas-300x125.jpg 300w, https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/10\/Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas-768x320.jpg 768w, https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/10\/Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas-600x250.jpg 600w, https:\/\/blog.caritas.barcelona\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2017\/10\/Curs-de-cuina-de-C\u00e0ritas.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 722px) 100vw, 722px\" \/><\/p>\n<p>Es cierto que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica ha mejorado. <strong>El mercado de trabajo se mueve y est\u00e1 creando empleo, pero seguimos arrastrando d\u00e9ficits no resueltos<\/strong> que han aumentado en los \u00faltimos a\u00f1os, como lo son la temporalidad, la parcialidad, la econom\u00eda sumergida y el estancamiento de los salarios que afectan, en buena parte, a los m\u00e1s vulnerables. Estos factores provocan que <strong>haya personas con una remuneraci\u00f3n insuficiente para llevar una vida digna<\/strong> y condiciones laborales que dificultan la consecuci\u00f3n de un proyecto vital a largo plazo. La falta de perspectivas y un entorno laboral que atenta, en muchos casos, contra la salud e integridad del trabajador son la cara visible de una econom\u00eda al servicio del capital donde la persona es un simple instrumento que, en muchos casos, sirve y es utilizada en funci\u00f3n de los intereses que marca el mercado.<\/p>\n<p>Por eso hay que seguir insistiendo en poner a la persona en el centro de las pol\u00edticas laborales, incluso a riesgo de seguir desgastando el concepto y que acabe siendo una expresi\u00f3n vac\u00eda de contenido. Es \u00e9ste, y no otro, el reto gubernamental y empresarial principal para tener un mercado laboral m\u00e1s humano, sostenible, responsable socialmente al tiempo productivo. Siendo muchos los retos pendientes, hay que destacar algunos de ellos por urgentes y necesarios:<\/p>\n<p>En primer lugar hay que <strong>acompa\u00f1ar a las personas que no cuentan con un trabajo decente<\/strong>, y que desgraciadamente esto les provoca inestabilidad, sufrimiento y falta de horizontes vitales. Para resolver estas cuestiones hay una mejora de las coberturas sociales y las pol\u00edticas pasivas de empleo. La vida de las personas est\u00e1 llena de momentos inesperados que dificultan un desarrollo normal de su actividad laboral y teniendo en cuenta que a las personas les suceden cosas, hay que administraciones y empresas contemplen estas situaciones como ordinarias y no como extraordinarias, disponiendo de los mecanismos oportunos para resolverlas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, es necesario que <strong>las pol\u00edticas vayan acompa\u00f1adas de salarios e ingresos dignos y suficientes<\/strong>. Los que trabajan deber\u00edan poder acumular, con sus cotizaciones, ingresos que garanticen una seguridad en situaciones como el paro, la enfermedad, la edad avanzada o las pausas en la vida laboral para el cuidado de hijos, de otras personas o bien para mejorar su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, hay que <strong>establecer herramientas que permitan apoyar trayectorias profesionales<\/strong> que posibiliten la adaptaci\u00f3n a diferentes situaciones que una persona se puede ver obligada a afrontar durante su vida por medio de la formaci\u00f3n profesional permanente. Este elemento es clave para seguir reduciendo la desigualdad social y reactivar el ascensor social que se ha detenido desde la crisis de 2008.<\/p>\n<p>Finalmente, es necesario que estas acciones vayan acompa\u00f1adas de una <strong>apuesta firme por un sistema productivo de valor a\u00f1adido<\/strong>, que genere empleos de calidad, con visi\u00f3n a largo plazo, que reduzca la temporalidad y la parcialidad en pro de puestos de trabajo estables donde la inversi\u00f3n real sea la persona que ocupar\u00e1 el puesto de trabajo.<\/p>\n<p>En Catalu\u00f1a y en el conjunto del Estado asistimos a un <strong>crecimiento del trabajo precario y el ascenso de una nueva clase de trabajadores pobres<\/strong>. Si queremos evitar que esta generaci\u00f3n se consolide, necesitamos contar con el trabajo decente como un elemento imprescindible para la justicia social y la cohesi\u00f3n de toda la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El D\u00eda Mundial por el Trabajo Decente es un momento oportuno para reflexionar sobre un mercado de trabajo cambiante que se ve inevitablemente afectado por la ruptura del estado de bienestar. 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