{"id":3292,"date":"2016-11-24T00:00:00","date_gmt":"2016-11-23T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/acogida-y-acompanamiento\/cafe-just-el-lugar-de-los-nadie\/"},"modified":"2017-07-10T15:27:33","modified_gmt":"2017-07-10T13:27:33","slug":"cafe-just-el-lugar-de-los-nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.caritas.barcelona\/es\/sin-hogar-y-vivienda\/cafe-just-el-lugar-de-los-nadie\/","title":{"rendered":"Caf\u00e8 Just, el lugar de los &#8220;nadie&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;M\u00e1s que un comedor social nocturno&#8221;. As\u00ed definen al Caf\u00e8 Just algunas de las personas sintecho que cenan cada noche ya que, a lo largo de la semana, se ofrecen talleres gratuitos de ingl\u00e9s o m\u00fasica, entre muchos otros<\/p>\n<p>Escrib\u00eda Eduardo Galeano: \u201cSue\u00f1an las pulgas con comprarse un perro y sue\u00f1an los nadies con salir de pobres, que alg\u00fan m\u00e1gico d\u00eda llueva de pronto la buena suerte (\u2026) [pero] no llueve ayer, ni hoy, ni ma\u00f1ana, ni nunca. Los nadie: los due\u00f1os de nada. Los nadie: Los ningunos, los ninguneados\u201d. Este fragmento cerr\u00f3 el primer n\u00famero de la revista La voz de los nadie (&#8220;la revista m\u00e1s mordaz para el lector m\u00e1s impertinente&#8221;), una publicaci\u00f3n pensada y escrita por un grupo de personas sinhogar que acuden cada noche al Caf\u00e8 Just.<\/p>\n<p>Son las 20.30h y el comedor social Caf\u00e8 Just (c\/Sots-tinent Navarro, 18) abre sus puertas -un d\u00eda m\u00e1s desde 2013- a los sintecho con una gran sonrisa: &#8220;\u00a1Buenas noches! \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?&#8221;, pregunta Carol, la educadora social que les da la bienvenida cada noche. Dentro ya est\u00e1 todo listo: las voluntarias ya han preparado las bandejas de comida que les cocina la Fundaci\u00f3n Futuro y, en cada mesa, hay una jarra llena de agua. Se abre la puerta y empiezan a entrar todo tipo de personas: hombres de mediana edad con camisa y bolsa de negocios, pocas mujeres de unos 50 a\u00f1os con el monedero en la mano, j\u00f3venes con el m\u00f3vil como \u00fanica preocupaci\u00f3n&#8230; Pero todos siguen una misma rutina (que, por sus r\u00e1pidos movimientos, parece que hacen habitualmente): cogen la bandeja y los cubiertos y miran la comida. Despu\u00e9s eligen qu\u00e9 quieren cenar.<\/p>\n<p><strong>Atenci\u00f3n a 100 personas sin hogar<\/strong><\/p>\n<p>Jud\u00edas, ensalada o pasta con tomate de primero. Croquetas o bolas de bacalao de segundo. Personas sinhogar que cenan en diez minutos con los auriculares puestos y otros que se explayan charlando con el compa\u00f1ero de mesa m\u00e1s de una hora. Un susurro constante mezclado con el repique de cubiertos. Este es el ambiente del Caf\u00e8 Just cada noche.<\/p>\n<p>Sentado en una mesa junto a la barra donde se sirve la comida se encuentra Antonio. Es argentino y vino a Espa\u00f1a a trabajar antes de que estallara la crisis. Pero perdi\u00f3 su trabajo y se vio en la calle. Ahora, est\u00e1 en una pensi\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Mambr\u00e9 y cada noche cena en el Caf\u00e8 Just: &#8220;Hoy hay poca gente porque hay f\u00fatbol. Los d\u00edas que juega el Bar\u00e7a o Espa\u00f1a se nota&#8221;, nos comenta Antonio, aunque ya han entrado unas 50 personas a cenar. Lo normal es que unas 100 personas entren y se sienten. Carol conoce a la mayor\u00eda de los asistentes -personas sin techo o sin cocina en la vivienda- aunque, si viene alguien que no tiene plaza para comer ese d\u00eda, se le da de cenar y se deriva a las trabajadoras sociales para que se puedan poner en contacto con \u00e9l\/ella: &#8220;Los que vienen tienen ganas de hablar y nuestra tarea es escucharlos&#8221;, explica Carol.<\/p>\n<p>La gesti\u00f3n del Caf\u00e8 Just durante los mediod\u00edas corresponde a los servicios sociales pero por la noche es C\u00e1ritas Diocesana de Barcelona quien se encarga de repartir las comidas a personas que atiende tanto el Ayuntamiento como la propia entidad. Es por ello que, cada noche, tres voluntarios de C\u00e1ritas se visten con su mejor sonrisa y llevan a cabo una obra de misericordia: dan de comer a quien tiene hambre.<\/p>\n<p><strong>Cuatro gatos bien unidos<\/strong><\/p>\n<p>A parte de los voluntarios y la educadora social, Alfonso y Montse tambi\u00e9n est\u00e1n presentes. Son usuarios del comedor que intentan dinamizar el tiempo de los sintecho preparando talleres para toda la semana: m\u00fasica, ingl\u00e9s, salidas culturales, juegos&#8230; &#8220;Nos cuesta que la gente se implique a colaborar porque cenan y se van. No quieren desperdiciar su vida haciendo talleres&#8221;, explica Alfonso, que hace tres a\u00f1os que acude al Caf\u00e8 Just. Tiene una peque\u00f1a discapacidad y con la ayuda que le dan no puede llegar a fin de mes. \u00c9l y Montse, junto con otros cinco compa\u00f1eros, forman el grupo de los Cuatro Gatos: &#8220;Est\u00e1bamos pensando un nombre y Ferran (un miembro del grupo que muri\u00f3 hace unos meses y que era el punto de uni\u00f3n de todos ellos) solt\u00f3: &#8216;Pero si somos cuatro gatos&#8217;. Y as\u00ed nos llamamos&#8221;, recuerda Montse, una poetisa que no pudo remontar su vida a ra\u00edz de la p\u00e9rdida de su marido. Los Cuatro Gatos intentan crear comunidad e, incluso, Montse, cuando es el cumplea\u00f1os de alguien, le regala un poema: &#8220;Estamos muy acostumbrados a la soledad y que alguien te felicite y te regale un poema lo valoras mucho&#8221;, expresa. A ra\u00edz de la creaci\u00f3n del grupo comenzaron con los talleres y, adem\u00e1s, crearon una revista para dar visibilidad a sus habilidades: La voz de los nadie. &#8220;Sufrimos mucho la p\u00e9rdida de Ferran porque provocaba que nos ri\u00e9ramos todos y que estuvi\u00e9ramos unidos. Ahora el grupo est\u00e1 algo esparcido&#8221;, dice con nostalgia Alfonso, que recuerda con mucho cari\u00f1o la entrevista que Ferran le hizo a Ada Colau cuando todav\u00eda era portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).<\/p>\n<p>A pesar de la muerte de Ferran, la dinamizaci\u00f3n sigue: los talleres son abiertos y gratuitos aunque admiten que falta continuidad. Ahora ya piensan en las fiestas de Navidad: &#8220;El a\u00f1o pasado hicimos una fiesta con una tuna y con un espect\u00e1culo de magia. A ver este a\u00f1o\u2026&#8221;, comenta Alfonso.<\/p>\n<p>Mientras, unas voces resuenan al un\u00edsono en el Caf\u00e8 Just: &#8220;\u00a1Queremos pollo! \u00a1Queremos pollo!&#8221;. Carol les permite repetir y saca una bandeja con pollo al horno. Montse y Alfonso no se sorprenden: &#8220;Pasa t\u00fa dos noches en la calle sin nada y ver\u00e1s&#8230;&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;M\u00e1s que un comedor social nocturno&#8221;. 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